jueves, 3 de mayo de 2012

La Máscara


El sonido de los tambores inundaba el ambiente como un latir de corazón hueco. En la profunda oscuridad de la jungla, miles de voces cantaban…
            No alcanzaba a ver mi propias manos, tal era la oscuridad que se formaba entre las miles de lianas, árboles gigantes y flores exuberantes. El canto de los grillos se ahogaba con el ritmo de los lejanos tambores. Me percaté inmediatamente que me encontraba en un sueño, porque ya conocía ese escenario a base de haberlo visto a lo largo de toda la semana, cada noche, un instante antes de despertarme.
            …o tal vez no eran voces, no de criaturas vivas al menos, sino de espíritus juguetones, fuegos fatuos flotando a medio metro del suelo, como linternas creando un sendero...   (más)

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